
Felipe II obtiene la corona de los reinos hispánicos en 1556, cedidas por su padre Carlos I, rey y esposo de Isabel de Portugal.
Durante su juventud, conoció a Rui Gómez de Silva, entablando una sentida relación. El aristócrata portugués que se convertirá en príncipe de Éboli y, en su matrimonio con Ana de Mendoza y la Cerda, conde de Mélito y duque de Pastrana.
Ana de Mendoza, hija única de los duques de Pastrana, se casó a los 12 años por recomendación del rey Felipe II. Tuvo, con su marido Rui, diez hijos, seis varones y cuatro mujeres. Algunos murieron de niños o en su juventud, otros, llegaron a ser después duques como Rodrigo o Ana. Así como, una de sus futuras biznietas, llegará a ser reina de la corona portuguesa, sembrando las bases de su definitiva independencia.
Tras la muerte de su esposo y gracias a su amplio patrimonio, decide volver a Madrid, donde comienza la película, en 1579, y donde se reencuentra con el rey y Antonio Pérez entre otros.
Mencionado esto, nos podemos ceñir un poco más a la película, atendiendo a sus vicisitudes. La primera de ellas, ya comentada en clase y explicada, es la del parche del ojo, que la princesa llevaba en el ojo derecho.
La llegada de Escobedo, hace que la princesa de Éboli, nos muestre el lado de las señoras acomodadas de la época al que no estamos acostumbrados a ver, el de las reuniones, el de que la señora no es ama de casa solo. Nos muestra, si cabe, una visión más varonil en situaciones como la de la reunión, bromeando sobre casar a su hija con algún futuro heredero de la corona de Portugal, algo más propio a los proyectos ambiciosos de un rey. Por el contrario, nos encontramos con los personajes de Juana de Coello, mujer de Antonio Pérez, que nos muestra la situación de las mujeres de la baja nobleza, dedicada más a las labores de la casa y a amar a su marido; y el de Sofonisba, retratista real, quién dedica su vida su pasión, a la pintura, llegando a saltarse leyes como la de la prohibición.
La película, también deja entrever, de manera bastante clara, el enfrentamiento interno ente dos bandos internos del reino, el de la casa de Alba y el de la casa de Mendoza. Aparece solo en una «pincelada» cuando uno de los hijos de la casa de Alba acusa a Rodrigo, hijo de Ana, de ser hijo bastardo del rey.
Antonio Pérez, secretario real y amante de Ana, tiende una trampa a Escobedo secretario de Juan de Austria, porque éste iba a delatar al rey su relación con uno de los cabecillas de los sublevados de los países bajos, Guillermo de Orange, en conspiración contra Felipe II, Éste ordena a Pérez la muerte de Escobedo, acto que se produce tras el descubrimiento por parte de Juan de Escobedo, de lo que Pérez tenía con Ana y según la película, él quería tener.
Cuando Felipe II se da cuenta de que había cometido un error mandando asesinar a Escobedo, ordena la detención inmediata de Antonio Pérez, procesándolo por la Inquisición y encarcelándolo, aunque luego, gracias a Juana y a la princesa de Éboli logra escapar, primero a Aragón y posterior mente a Francia.
Esto es un hecho que no ocurrió exactamente de este modo sino así: tenía, en un principio, libertad para moverse por Madrid, dado que el rey aun le necesitaba. Posteriormente, fue condenado con dos años en prisión. En 1590, bajo tortura, reconoce haber participado en el asesinato de Escobedo. En este mismo año, ayudado por su esposa, logra huir hacia Zaragoza, donde consiguió la protección de los fueros, pero en 1591 fue trasladado a prisión por la inquisición. Gracias a la revuelta de los fueros y de los nobles que estaban a su favor, salió libre.
En el caso del encierro de Ana de Mendoza, no hay una sentencia concreta, nunca se ha sabido por otra persona que no fuera el rey, y nunca se sabrá, aunque cierto es que en un primero momento, estaba en la torre de pinto, donde estuvo a punto de fallecer, y posteriormente, fue trasladada al plació ducal de Pastrana, en régimen de arresto domiciliario, hasta que por orden del rey es encerrada en una de las habitaciones hasta su muerte.
En la película, supongo que por «el gancho publicitario», da la impresión, como comenta en un momento dado Sofonisba a la señora doña Ana de Austria, que todo es un asunto de «amor y celos».
Personalmente, pienso que verdaderamente, esa fue la razón de la muerte de Ana de Mendoz, ya que en la época, ya se ordenó destruir todo lo referente con el caso Éboli.